La deuda como método de sometimiento del sujeto político

Escrito por: Diana Marcela Otavo @dianamotavo

Sabado 4 de junio de 2016

“La deuda es para las sociedades de mercado lo que el infierno para el cristianismo: Algo tan necesario como desagradable” (Varoufakis 2013)

Las condiciones económicas de los territorios permean las realidades sociales, culturales, la experiencia de vida, la relación con los medios de comunicación y el poder de los sujetos en un territorio. En las economías neoliberales sus dinámicas imponen el individualismo y la competencia como el camino al progreso, que es básicamente, la construcción mediática de lo que para el sujeto es la felicidad, en este escrito trato de expresar lo poderoso del sentido práctico de la solidaridad y la organización como herramientas para generar rupturas a esta visión impuesta de progreso.

Vivimos en un mundo donde impera la economía de mercado, basada en el intercambio de bienes y servicios pero articulada a través de las entidades financieras que han impuesto conceptos base, como la “deuda para el progreso”, donde una minoría que más tiene activos, presta a través de un intermediario (Banco)  a una mayoría que menos tiene bienes (Naciones, Empresas, Personas Naturales) para que estos puedan cumplir con un ideal de progreso (construcción creada  por los prestamistas y los bancos a través de los medios de comunicación). Por medio de la deuda se generan presiones que buscan garantizar básicamente tres cosas:

  1. El retorno de los valores prestados con intereses a la minoría que presta para generar más riqueza.
  2. Garantías adicionales que permitan soberanía sobre el deudor (TLC, acuerdos internacionales, reformas tributarias, pagares, letras de cambio) para garantizar el pago.
  3. Generar la concepción mediática de que quien no “progresa” o no “consume” es infeliz y que la deuda es una herramienta para avanzar hacia la felicidad.

Estas dinámicas económicas incentivan la competencia de países en vía de desarrollo,  a su vez, gobiernos de estos estados se han encargado de implantar en todos los  ámbitos de quienes habitan en sus territorios el mismo concepto de progreso, replicando el gran modelo mundial a la nación, donde una elite domina económica, ambiental, política, social y culturalmente a una población.

Los prestamos tiene factores adicionales que se deben contemplar, puesto que, el país que se endeuda para progresar no es completamente libre para proteger a los habitantes de su territorio, entonces, sus habitantes terminan no solo compitiendo con sus connacionales, sino, que deben  hacerlo con mano de obra de otros países que muchas veces se encuentra más protegida y con más derechos.

 

Esta realidad hace que países como Colombia se endeuden para competir con otros países en vía de desarrollo, pero que también dentro de Colombia se compita por departamentos y que dentro de ellos surja el mismo fenómeno, como una cadena de desigualdades que nos permite ver por ejemplo, que un sujeto residente del sector de chapinero en Bogotà no tiene las mismas condiciones económicas que uno residente en la localidad de Rafael Uribe Uribe, Usme o Bosa en la misma ciudad.

Teniendo el contexto económico podríamos afirmar que algunos hilos que unen las desigualdades entre países y entre sujetos pasan por la generación de deuda y  acumulación de riqueza de elites, que usando diversos instrumentos como la captación de políticos, monopolios empresariales, compra de los medios de comunicación, hacen que la cadena baje y se aplique a todos los sujetos de una población.

En el ejemplo Colombiano:

  • Una minoría con poder económico gobierna a una mayoría a la cual se le dificulta incluir representantes, precisamente, porque las elites se encargan de encarecer las elecciones.
  • Una minoría con poder económico recibe mejor educación que la mayoría y además se esfuerza por atacar las escuelas públicas que serían las llamadas a generar semillas de sujetos libres en pro de la igualdad, en cambio, generan deuda para impedir el acceso de las mayorías (ICETEX).
  • Una minoría con poder económico tiene mayor acceso a la justicia y a través de los medios promueve el populismo punitivo.
  • Una minoría con poder económico es dueña de los medios de comunicación por medio de los que emite información una mayoría.
  • Una minoría con poder económico utiliza herramientas sofisticadas para la evasión de impuestos como los offshore en paraísos fiscales, mientras la mayoría es gravada en su salario y en el consumo diario a través de herramientas como el IVA y la declaración de renta en el caso Colombiano. Etc.

En lo que tiene que ver con el poder público, la economía también permea la política, resumiendo el interés público a las elecciones y la democracia a una plutocracia, donde unas familias se rotan el poder  por ciclos de determinado  tiempo, los intereses comunes son corroídos por los sentimientos de competencia e individualismo y surgen como protagonistas los grupos de causas( ambientalistas, LGBTI, animalistas, artistas, profesores, religiones) que intentan salvar por separado sus intereses mientras que se desplazan los sindicatos, antes lugares que con todos sus defectos, movilizaban un visión de sociedad en común.

El surgimiento de estos grupos llamados por varios autores “nuevas ciudadanías” no son  por si solos negativos, han logrado mostrar una diversidad de subjetividades que en los sindicatos no era visibilizada, sin embargo, al dividirse y subdividirse dejando atrás una visión común de sociedad se dificulta que propuestas comunes e integrales de sociedad lleguen al poder, ahora se reducen a negociar con el gobierno de turno partidas presupuestales por las que se “endeudan ideológicamente” produciendo en muchos casos autocensura.

Si se detecta que el hilo conductor de la cadena de desigualdad es la visión de mercado y consumo que incentiva la competencia y la individualidad ¿Qué pasaría si a través de aparatos de organización social con vocación de poder y permanencia se generan prácticas de solidaridad y cooperación para ganar en primer lugar las elecciones  y luego llevar estas transformaciones a las políticas educativas, culturales, ambientales y  sociales? ¿Cómo combatir los antivalores de la economía de mercado y guiar a la gente común a tener la misma solidaridad de clase que tienen entre las elites? Es viable pensar mecanismos de “Ahorro Popular” que permitan la liberación y organización económica que se traduzcan en construcción de propuestas políticas que lleguen al poder en pro del bien común?

 

 

Bibliografía:

Varoufakis Yanis, 2013, Economía sin corbata conversaciones con mi hija, Atenas Grecia, Editorial Planeta

Chomsky Noam, Barsamian David, Naiman Artur, 2001, El bien común, USA, Siglo XXI editores

Sen Amartya,1999, Desarrollo y Libertad, USA, Editorial Planeta

Pérez Tapia, José Antonio (2003). Internautas y náufragos. La búsqueda del sentido en la cultura digital. Trotta, Madrid.

 

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